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Como yo estaba en Crevillente, mi hermana Marilo me tuvo que llevar al aeropuerto de Alicante, donde me encontré con toda la tropa. Primera impresión, Roberto había conseguido meter toda su ropa y demás en una sola maleta... de mano e iba con un precioso pantalón corto a juego con su sombrero. Matías, el guapico del grupo iba como siempre poniendo la cordura en el grupo y Paco solo miraba a Roberto y nos descojonabamos. El avión salía a Madrid a las 9:30 con llegada una hora mas tarde. Llegamos a Madrid a la hora prevista, y primera larga espera hasta las 16:00 horas que salía nuestro avión hasta Luxor. Prisas por sacar el billete ya que entre huelgas y overbooking, pues imagina. El avión, utilizado en la película aterriza como puedas, pero era de fiar.
Roberto y yo estabamos en medio del avión y Matías y Paco justo delante. Una simpática azafata se sienta justo enfrente de mí. Lina. Nos dan un rancho para comer e intentamos dormir un poco, cosa que no recomiendo ya que las nubes son muy bonitas (intentar hacer una foto y veréis). Llegamos a Luxor de noche y adelantamos el reloj una hora. El cachondeo estaba a punto de empezar... Nos desembarcan como al ganado en una gran sala y nos dan unos folios para que nos busquemos y pobre del que no este. Te dan un papelito rosa y te dicen que ahí pone tu barco. Mientras las maletas desaparecidas que nos las encuentra ni el FBI. Tras una hora recordando como se hacia cola en un patio de colegio cuando empezábamos el curso, llegamos a otra cola que desembocaba en un señor que sellaba los pasaportes y que comprobaba que no éramos terroristas. Otra hora mas y por fin llegamos a otra sala donde sobre una cinta, se paseaban todas las maletas. Eureka, están las 2 mías, prueba superada. Por fin salimos de allí y nos dirigimos al bus. Los primeros egipcios que vemos se nos quedan mirando, yo por si las moscas voy mirando el cielo mientras intento respirar este aire tan raro que luego en Assuán descubriría que se trataba, pero ciertamente, solo éramos dólares con patas. Por cierto, al ir a dejar la maleta, dentro del maletero un joven pidiéndonos 1 dólar por meter la maleta. Esto no ha hecho mas que empezar. Llegamos al barco, el Revé de Nile (ver enlace nuestro barco). Nos habían dicho que lleváramos cuidado con los barcos pero a pesar de todo nos impresiono bastante. La cabina tenia dos camas y un aire acondicionado mas grande que la cabina y estaba todo bien arreglado. Nos llevan a cenar y aghh, verduras, esa seria mi pesadilla durante el crucero. El pan si que estaba bueno. Las bebidas, se pagaban aparte por lo que os recomiendo agua (4 libras) ya que la cerveza era cara (12 libras). Mas adelante os daréis cuenta que era mejor comprarla fuera por 2 o 3 libras el agua. Cenamos y nos fuimos a la cama. Roberto y yo en la cabina 412, Paco y Matías en el 414. Consejo 2: como no os den los camarotes de arriba del todo no vais a poder dormir por culpa de los motores del barco ya que por la noche también navegan Consejo 3: en el Nilo no hay mosquitos, son pequeños vampiros, organizados, formando un ejercito formidable cuyo objetivo es chuparnos la sangre y martirizarnos toda la noche. Entrad con la luz apagada, enchufar el a.a a frío a tope, y sobre todo, ducharos con antimosquitos, embadurnaros todo de mierda de esa o sufriréis sus consecuencias. Consejo 4: si te dicen que a la mañana siguiente te van a despertar a las 5:00... duerme. |
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